Bienvenidos a la alfombra Soberana

¿Qué tienen en común Reading, Luz y Jhoel? Son unos fajadores incansables y estarán conduciendo la alfombra roja de la más importante premiación del arte y la cultura dominicana

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¿Qué tienen en común Reading, Luz y Jhoel? Son unos fajadores incansables (en buen dominicano: guayan la yuca, pican más que el sol del mediodía) y se encuentran en el mejor momento de su carrera. Su dedicación y empeño los vestirá con el mejor de sus atuendos: el talento, el mismo que ha sido depurado con los años, los desafíos superados, las lágrimas, las barreras derribadas y la valentía para seguir adelante y creer en sí mismos quizás cuando nadie más lo hizo. Por eso, cuando Premios Soberano llega a sus 35 años, estarán conduciendo la alfombra roja de la más importante premiación del arte y la cultura dominicana.Luz García

[Presentadora]

¿Qué significa para ti ser conductora de la Alfombra por primera vez, justo a los 35 años del premio y en este momento de tu carrera?

Me siento feliz de poder ser parte de estos 35 años de los Premios. Por eso en esta ocasión acepté conducir la alfombra como figura principal.

Tienes ya muchos años como talento en la televisión, aquí y fuera del país. ¿Te cuestionaste o cuestionaste alguna vez la producción de los premios por no tomarte en cuenta para la conducción de la alfombra?

Es que en mi caso he tenido la oportunidad de conducir los premios en dos ocasiones: la primera, en 2003, junto a Roberto Salcedo y Mariela Encarnación bajo la producción de Chiqui Haddad. Y la segunda vez en 2013 junto a Daniel Sarcos y Fausto Mata bajo la producción de René Brea. De igual forma me han invitado a hacer la alfombra al menos en cuatro oportunidades y hasta ahora no me había animado. En esta ocasión se cumplen 35 años del Premio, la producción tiene un concepto especial y el deseo de tener figuras que hayan estado involucradas con la premiación y nuestro orgullo.

Que solo sean dos conductores (ya que Reading será exclusivamente el analista de moda) puede parecer mucho más retador para los presentadores. ¿Cómo lo ves tú? ¿Es realmente más difícil?

Me parece que el reto es el mismo, lo que sí es que es más tiempo en pantalla pues al ser menos figuras los pases son más cortos. Entiendo que esto da la oportunidad al público de ver a la mayor cantidad de artistas en el paseo de la alfombra. No sé si es más difícil, lo que te puedo decir es que trataré de gozármelo de principio a fin y que nuestra gente también lo disfrute desde sus hogares y puedan ver a sus artistas desfilar en grande por la alfombra.

Estamos en el mes de la lucha de la mujer por la igualdad y respeto de sus derechos, ¿crees que ha mejorado la industria de la TV dominicana las condiciones para que la mujer trabaje en condiciones que no la discriminen o abusen?

En el sector de la televisión es donde yo entiendo que más equilibrio existe en nuestro país. Mujeres destacadas y con proyectos televisivos de importancia son muchas, con criterio y poder de opinión. Soy partidaria de que debemos seguir firmes con el discurso de la igualdad y de empoderar a la mujer porque sí es cierto que en otros sectores no gozamos de esta igualdad y, peor aún, debemos combatir la terrible tasa en aumento de las víctimas de maltrato de género.

“El trabajo público siempre tendrá un riesgo y debemos estar preparados para las críticas”.

Aunque ‘visiblemente’ la TV dominicana cuenta con más mujeres que hombres, ¿esto equivale a un mismo trato y garantías laborales para ambos?

Es que nuestra industria televisiva es muy particular. Y me explico. Aquí si hablamos de las figuras principales, en su mayoría son dueñas y dueños de sus producciones. En los casos donde el talento es asalariado de un medio, entiendo que hay un rango estándar por lo que representa el talento y no por un tema de género.

¿Cuál sigue siendo el Talón de Aquiles de los medios de comunicación local?

Seguirá siendo la inversión. Para poder producir televisión de calidad necesitamos inversión o hacer magia.

¿La gente es la que manda en la producción de los programas o los programas pueden crear contenidos que despierten el interés de la gente?

El público, sin lugar a dudas, en muchos casos determina el consumo, el mejor ejemplo de ello es la música y nuestros exponentes urbanos. Sin embargo, soy de las que creen que si a nivel de producción sabemos llevar el contenido podemos despertar el interés en el público apostando, por supuesto, a la calidad en nuestras producciones.

¿Cuál ha sido para Luz García el desafío más difícil de enfrentar a lo largo de su carrera?

Quizás ha sido ponerme anti ojeras y desoír, y solo seguir el camino trazado para lograr cada meta y objetivo, obviando lo mal sano.

¿Estás lista para el día después, para el escrutinio del público y de la prensa en general?

El trabajo público siempre tendrá un riesgo y debemos estar preparados para las críticas. Lo que te puedo asegurar es que me estoy preparando para dar lo mejor de mí esa noche tan importante para el arte nacional y disfrutarme cada segundo en la alfombra con el mejor deseo de que al público le agrade mi trabajo.

¿Cuándo las críticas deben guardarse y cuándo son necesarias?

En mi caso no tengo problema al ser cuestionada, al contrario, creo que ser cuestionada te da la oportunidad de aclaraciones, oportunidades y de expresar tu criterio. Soy partidaria de las críticas dependiendo de la forma y el objetivo. Hay quienes solo critican por deporte o costumbre, pero no se cuestionan a sí mismos sobre qué hacen para crear o hacer la diferencia.

En pantalla tienen todo bajo control, sin miedos, seguros de sí. ¿Cuáles son esas ‘cosas’ que no se ven y con las que tienen que lidiar día a día para poder proyectar esa imagen?

El conocimiento de lo que vamos a hacer determina la seguridad que proyectamos en pantalla. También te puedo decir que, como dice el refrán, la experiencia no se improvisa, conforme pasa el tiempo, más madurez hay en lo que haces.Jhoel López

[Presentador]

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¿Qué significa en este momento de tu carrera ser presentador de la Alfombra Soberana?

La última alfombra que presenté fue hace unos cuatro o cinco años. Pero, sin lugar a dudas, estoy viviendo el mejor momento de mi carrera, lo que le da un sabor especial. Número dos, la alfombra tiene una connotación especial y es que solo seremos dos presentadores y un experto en moda. Tradicionalmente suelen ser más de cinco, y depende, lo que quiere decir que el reto es mayor, aunque la organización es mucho mejor. Que sean dos cambios lo simplifica y lo hace interesante. De hecho, esa fue una de las razones por las que acepté…

¿Hubieras considerado no hacerlo?

Es que uno debe ir subiendo escalones y, a medida que pasan los años, vas haciendo cosas nuevas. La alfombra me encanta, es un evento súper importante, pero yo entendía que había agotado mi participación en el tema de las alfombras. Pero son los 35 años del Premio, Milagros está como presentadora… y ser parte fundamental de esa historia le suma un valor interesante a la ecuación.

¿Cómo te estás preparando para dejar también algo diferente en tu participación?

Yo soy yo en todos los escenarios. No asumo poses, a menos que sea una obra de teatro o una película. Cuando hago un trabajo me rijo por los estándares y la línea que tiene ese evento, pero necesito ser yo. La gente va a ver de mí lo que siempre ha visto en otros escenarios.

¿Qué dirías a los que piensan que tu carrera en los medios de comunicación empezó “ayer” (que eres muy joven en los medios para los logros que tienes).

Los que piensan eso acaban de nacer (sonríe y hace una pausa. Luego continúa). La gente te empieza a contar los años a partir de que tienes una pegada o un reconocimiento, lo cual es aceptable ante los ojos del que no tiene la necesidad de haberte visto cuando empezaste en 1994 en Topi Topi. Yo tengo 22 años en la televisión y te puedo decir que lo he hecho todo. En relación al entretenimiento no hay una sola cosa que me falte. Ahora, ¿que quiero seguir haciendo muchas cosas más? Sí.

“El Estado tiene su cuota, tu familia tiene su cuota, pero el responsable 100% de lo que vas a hacer con tu vida eres tú”.

¿También los hombres, desde tu realidad, tienen trabas para llevar adelante sus proyectos en los medios de comunicación?

Debe haber un Estado de Derecho que te dé las herramientas para poder escalar y tener las oportunidades como todo el mundo. Aquí eso no pasa. Aquí tiene la oportunidad el que tiene un primo, un sobrino, si tu padre te recomienda, o tienes mucha gallardía y mucho talento, y haces lo que hacemos nosotros: nos implantamos, hacemos la fila, y a base de talento rompemos los esquemas. A mí nadie me dio la oportunidad. Cuando empecé yo me la busqué. Tenía 13 años cuando fui al canal 4 a hablar con el productor, sin saber quién era. Me paré en la puerta y esperé cinco horas a que bajara para decirle que quería estar en el programa. La vida no es fácil. Uno tiene que labrarse sus oportunidades. No llegan los más talentosos, llegan los más disciplinados.

¿Te consideras de los más disciplinados?

Sí. Y si tienes el talento, entonces es un arma letal. A mí nadie me puede hacer cuentos. Yo vengo de lo más bajo que un ser humano puede tocar. Viví en Los Mina, San Carlos, Guachupita, Los Tres Brazos. Pasé hambre, caminé a pie, dormí en el piso, vengo de un hogar disfuncional… y mira donde estoy. Pero eso fue una decisión personal, no esperé a que el Gobierno me diera una oportunidad. Cada quien tiene que cumplir su cuota. El Estado tiene su cuota, tu familia tiene su cuota, pero el responsable 100% de lo que vas a hacer con tu vida eres tú.

¿Algún aspecto que todavía te indigne respecto a la industria de la comunicación en el país?

La doble moral. Todos nos acusamos y sabemos cuál es nuestra responsabilidad para cambiar esto. Ningún productor ni ningún talento pueden hacer un cambio significativo sin contar con el apoyo del dueño del medio. Imposible. Por eso las agencias nos tienen arrodillados, porque no nos hemos empoderado y todo el mundo tiene miedo. Yo estoy dispuesto a enfrentar y mañana salir de la televisión si tengo que hacerlo. Pero yo quiero que nos enfrentemos todos, porque si echo el pleito solo, me parten a mí y todo el mundo sigue corriendo.

¿Te consideras un rebelde?

Yo lo que soy es honesto. Por mi verdad hay que matarme, así como si me equivoco me humillo y me hinco. Por eso mucha gente dice que soy arrogante. Pero, y perdón la palabra, yo no le como mi… a nadie. No tengo por qué. Si no te respetas, nadie lo hará.

No sabía que eras embajador de buena voluntad de Unicef. ¿Qué otras cosas la gente conoce poco de ti?

Cuando haces algo esperando la validación y el reconocimiento de la gente no es honesto. Yo hago un millón de cosas… y no tengo que hacerlas públicas. Creo que la mayor contribución que uno puede hacer es ser un buen ciudadano, en todo el sentido de la palabra.Reading Pantaleón

[Analista de moda]

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En tus post en las redes sociales sueles poner, refiriéndote a tu trabajo: “lo pintan muy fácil” o “muy bonito”. Hay personas que piensan que llevas muy poco tiempo…

Y se cuestionan: “¡¿y por qué él!?”. Poca gente se dedica a indagar o analizar todo el proceso y el recorrido de una carrera, de cualquiera. Porque es muy fácil decir “ay, qué chepa, qué suerte has tenido, la verdad es que tú eres dichoso”. Tú sabes que yo me revuelco cada vez que me dicen eso. Y me atrevo incluso a afirmar que luego de las redes sociales se toma más a la ligera, porque la gente se queda con lo que le conviene, con lo que quiere ver. En mi caso particular, todo el mundo dice: “¡qué vida tan fabulosa!, “tú no te desmontas de un avión”, pero muy poca gente calcula las horas que no duermo.

¿De dónde viene Reading?

Soy de San Francisco de Macorís. Estudié arquitectura en la PUCMM de Santiago. Cuando estaba en plena carrera, una amiga, estudiante de Comunicación Social, tenía el proyecto de una revista y me nombró editor de moda. Mi fuerte siempre ha sido la conceptualización. Y ahí, Helen Núñez, que trabajaba en la reapertura de ZonaN (del Listín Diario), llamó a un amigo, Giro, el maquillador que estaba conmigo, y le informó que necesitaba un estilista, que si estaría dispuesto. Él le dijo que no pero le pasó mi teléfono. Como necesitaba ver mi trabajo, el mismo día le llevé las fotos de una sesión que estaba haciendo para el proyecto de una amiga, en el hotel Hodelpa, en la calle El Sol. A Helen le encantó el trabajo y me pidió hacer una prueba con ellos: unas fotos pre Semana Santa. De eso hace unos 13 años. Y con esa experiencia inició mi historia como estilista.

Cuando todo esto comienza a suceder, ¿pasaba por tu mente lo que podría suceder con tu carrera?

(Risas) ¡Ni idea! Como te dije, yo entré en esto como un relajo, para ayudar a una amiga y no me da pena decirlo. Ahora, no te voy a negar, esta siempre ha sido mi vocación. Mi madre es la reina del “muchísmo”: vestido de flores, boca roja, muchos collares, pulsera… Esa es mi influencia directa y lo vine a entender años después. Y desde niño recuerdo decirle: “mami, eso es demasiado, quítate esa vaina”. En mi casa yo siempre era el que daba las pautas. Lógico, cuando me veo en medio de tantas oportunidades, yo me lanzo. O me tiro o me “jondeo”. Nunca me cuestioné, pero tampoco pensé en lo que había adelante. Es una de las cosas que me caracterizan, salgo a buscar la oportunidad. Si me dices ahora mismo que nos tenemos que “tirar” para “tal sitio”, yo no lo pienso mucho, vámonos. Y creo que es lo que me ha abierto tantas puertas y me ha permitido entrar a lugares tan maravillosos.

Adamaris López, Dayanara Torres, Ednita Nazario, Prince Royce… ¿Cuál es la parte no tan fabulosa?

Son más los sacrificios que los logros, pero mi actitud no me deja estancarme. No es que no me haya “estrallado” a dar gritos, no he roto cosas de un pique, pero detesto sentirme estancado. Yo veo qué es lo próximo, y gracias a Dios porque me hubiera jodido. Lo más fuerte es que he tenido que sacrificar el tiempo con la familia. Yo soy muy familiar, el romántico de la casa. Mi hermano, del que soy muy cercano, tiene siete años luchando con un cáncer. Esos “tantos primeros viajes” que daba han sido todo el proceso de esa enfermedad. Y mucha gente no entendía o lo ponía en duda, porque solo publicaba que estaba viajando, pero no decía más nada. La gente cree lo que ve en las redes sociales.

“No hay que destruir a la persona para hablar de la ropa”.

¿Cuándo duermes?

Nunca. Es una mala maña que cogí en la universidad, arquitecto al fin. Hay días que me siento más débil, porque no estoy descansando. Pero es por deporte, amanezco así sea haciendo cuentos. A eso le sumas todas las responsabilidades, entonces mi cerebro no se desconecta.

¿Qué significa para ti vestir a Milagros Germán, la persona que te catapultó como estilista a nivel nacional?

A pesar de que ella conoce mi forma de trabajar, han pasado 10 años, y ella está viviendo ahora mi evolución. Desde que me llamó para decirme que confía en mí y por eso quiere que esté con ella en un momento tan importante, ha sido una sorpresa tras otra. Milagros sabe que no sacrificaré su comodidad por un vestido. Si el día antes ella me dice que va a salir en bata, aunque me tengan que internar, colapse, o me tengan que poner una camisa de fuerza, ella va a salir en bata. En el momento en que me imponga por encima de su comodidad, la estoy disfrazando. Y ese es un error que cometen muchos estilistas. Mi trabajo es conectar y entender sus necesidades, pero no puedo sobrepasar su decisión.

Entonces, ¿cómo vienes para la alfombra?

A la gente que se prepare (risas). Este año la gente tendrá una alfombra como siempre ha querido: para ver cómo van vestidas las figuras. Y tendré el chance de evaluar con criterio, con altura, con objetividad. No hay que destruir a la persona para hablar de la ropa.

Algunos extremos, como Fefita…

Fefita pasó al departamento de personajes.

¿No la vas a evaluar?

¿¡Pero cómo!? Si Fefita deja de ser ese personaje pierde su esencia.

El título de la reina de las alfombras se lo lleva…

Marianne Cruz.

FOTOS: Alondra Ángeles (Alouette Photo) —MAQUILLAJE: Elis Mesa —PEINADO: Magdalena Castellanos, Cira Polanco y Yelkin Berroa —VESTUARIO: Jhoel: José Jhan; Luz: Mac Duggal (blanco) y BCBG Santo Domingo (negro); y Reading: Leonardo’s Fifth Avenue Sto Dgo

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