Falta de espacio causó cambios de prisionesdel edificio de justicia, siete hombres, todos imputados por casos graves de corrupción, esperaban la orden para abandonar sus celdas y emprender viaje hacia su destino.

 Abajo, en una calle lateral, los periodistas parecían hambrientos por la noticia, y desde temprano formaron un pelotón, alineados, con cámaras y celulares, creando dos líneas que empalmaban con la puerta trasera del Palacio de Justicia de Ciudad Nueva, respetando un espacio por donde se esperaba la salida de los acusados.

De pronto, apresurado, un personal de la fiscalía empezó a salir con bultos y bolsas que llevaron hasta una unidad parqueada en el frente, y mucho movimiento del cordón de seguridad. 

Por ahí salieron,  a las 5:31 minutos de la tarde de ayer,  bajando por una larga escalera desde la cuarta planta, donde habían estado encerrados desde hace varios días, ahora condenados a prisión preventiva, acusados por el ministerio público de corrupción administrativa, testaferrato y enriquecimiento ilícito

Los tres restantes condenados a arresto domiciliario permanecerán en la cárcel   de Ciudad Nueva hasta tanto cumplan con el pago de la garantía económica por 10 millones de pesos, individual, y el pago de los brazaletes, establecido por el juez.  

Un minibús esperaba afuera, en la calle Jacinto J. Peynado, para hacer su viaje hasta la cárcel  Najayo-Hombres. En la unidad de transporte iban Alexis Medina Sánchez, Francisco Pagan, Fernando Rosa, Aquiles Cristofer, Julián Esteban Suriel Suazo, José Dolores Carmona y Wacal Vernavel.

 Todo ocurrió rápido. A las 5:34, con fuertes medidas de seguridad en todo el entorno del edificio, el minibús inició su recorrido, y cuando alcanzó la avenida George Washington, la ruta estaba abierta, directa hasta la prisión de Najayo, donde estarían alojados los primeros presos del gobierno de Danilo Medina.

A toda velocidad se desplazaban los más de ocho vehículos de la caravana por la Avenida George Washington con dirección al Centro de Corrección y Rehabilitación de San Cristóbal (CCR-XX), para posteriormente continuar la ruta con destino al Centro Correccional de San Pedro de Macorís (CCR-XI).

El camino no sólo estuvo custodiado por el equipo de la UTAR y el Ejército, porque todo quedó registrado por las cámaras de teléfonos celulares  y miradas curiosas de  ciudadanos que presenciaban el acontecimiento desde sus ventanas, balcones y aceras.

El congestionamiento del tránsito, propio de las “horas pico”, atrapó a varias camionetas de los medios de comunicación que cubrían el trayecto. A esto se sumó el desorden para atravesar el peaje Santo Domingo-San Cristóbal, causado por  conductores de  autobuses que se desplazaban de un carril a otro, a pocos metros de la estación, obstruyendo y ralentizando el flujo vehicular.

Para sorpresa de los medios de comunicación que seguían en vivo el traslado, incluido Listín Diario, el despliegue de camionetas, buses, y hasta una ambulancia del Sistema Nacional de Seguridad 911, siguió de largo por delante de las puertas de acceso al CCR-XX , y finalmente se detuvo en un espacio de la cárcel Najayo- Hombres.

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