Apreciar desde la distancia rincones que eran imperceptibles ante la vista de turistas e inmigrantes provinciales, ahora se convierten en una hazaña para aquellos decididos a  explorar más allá de las fronteras terrestres y oceánicas.

El Teleférico de Santo Domingo ha sido el nuevo imán que ha atraído tanto a dominicanos residentes en distintas provincias del territorio nacional como a extranjeros.

Comprende 215 cabinas distribuidas en cuatro estaciones, con capacidad para 10 pasajeros, las cuales en trayecto de ida y vuelta transportan a 6,000 usuarios, convirtiéndose en uno de los atractivos ante los ojos de extranjeros y provincianos.

Estas cabinas que conectan con el Metro de Santo Domingo implican un recorrido por distintas zonas apreciables mediante una vista panorámica, detallada y precisa por sectores pocos conocidos o quizás anónimos hasta ahora, luego de la incorporación de estas cabinas.    

Montarse en sus casillas no deja de ser una majestuosidad, tanto que hace a los pasajeros sentirse muy a gusto en sus asientos, puesto que pueden percibir una gran parte del municipio de Santo Domingo Este, desde sus casitas coloridas hasta el río Ozama que recorre de manera zigzagueante su cauce.

La comodidad que puede brindar este sin igual transporte beneficia a residentes de 17 sectores del Gran Santo Domingo.

Ciudadano chileno

Un visitante chileno decidió “echar la aventura” en el sistema de servicio de transporte dominicano, tras considerar una impresionante manera de realizar un turismo “intensivo” y no con el mero fin de visitar los tradicionales polos turísticos de la isla, sino que optó por descubrir lo más ocultos rincones de los barrios capitalinos.

Por medio de los ventanales provistos en el Teleférico se puede constatar distintas realidades  que expresan la diversidad de los estratos sociales y los lugares urbanos.

El visitante consideró el alto costo de ese medio en su país por lo que decidió “emprender vuelo” a fin de comparar las ventajas y beneficios de este sistema de transporte.

El simple hecho de llegar cual transeúnte a una de las paradas dispuestas en el tramo Este de la capital proporciona la seguridad y confianza que ciudadanos necesitan para trasladarse y conocer los distintos lugares de la región, con el objetivo de explorar las nuevas opciones de movilidad desde los múltiples puntos del territorio nacional.

Desde que se arriba a la primera línea del Teleférico, que hace conexión con el Metro por la línea dos en la terminal Eduardo Brito, justo en la cabeza del puente Francisco del Rosario Sánchez (de la 17), mediante un túnel desde la estación “E1” en Gualey, se puede comprobar “el alivio” de los pasajeros diurnos o nocturnos que recorren en cuestión de minutos distintas zonas, desde la apertura de las cabinas a las 6:00 de la mañana.

Lo cierto es que el recorrido supone una hazaña que contrarresta el lento tráfico en las  distintas calles y avenidas, haciendo que conductores y choferes tarden en gran medida para estar a tiempo en sus trabajos o en lugares de ocio.

El metrocable cuenta con cuatro estaciones: en Gualey, Los Tres Brazos, Sabana Perdida y la Charles de Gaulle, haciendo conexión de tres municipios y beneficiando residentes de 17 sectores.

Visitante desde Boca Chica

César Vargas residen en Boca Chica, a 36 minutos de Santo Domingo Este,  quien quiso emprender viaje hasta las inmediaciones de la estación Charles de Gaulle, para de esta forma hacer el recorrido que comprende las restantes tres paradas para de esta forma  “conocer un  poco esa parte del país”.

Desde Los Alcarrizos

Juan y Jefferson Durán prefirieron salir de la rutina e iniciar recorrido en el Teleférico con el preponderante deseo de establecer y fijar vista a la inmensidad de la ciudad, pese a que anhelan que este innovador servicio también sea instalado en su sector.

Mientras miraban iniciaron la “sesión fotográfica” con un celular captando los impresionantes paisajes que se pueden percibir desde la altura, abarcada por cerca de 35 torres de conexión.

De su lado una lugareña de la avenida Independencia, se subió el pasado miércoles para conocer y desde entonces le ha encantado tanto que ahora hace la ruta desde su trabajo a su casa.


Beneficios

Erika Fon y Rossy Sabín consideran que el beneficio es macro, ya que permite el ahorro de tiempo y dinero en buena medida.

Ambas invertían antes 185 pesos en pasajes, mientras que ahora no solamente toman el Metro. “Me quedaba en la Lope de Vega y un carro bajando. Ahora tomo el Teleférico y el Metro y sólo gasto 20 pesos”, expresó Fon.Tags

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