El nuevo Super Mario podría ser uno de los mejores videojuegos del año

El nuevo Super Mario podría ser uno de los mejores videojuegos del año

Después de noventa minutos de juego con la última aventura de Mario, puedo constatar no solo que es una divertida plataforma, sino que tiene un destacable vínculo con las aventuras gráficas de point and click de toda la vida.

A juzgar por los 90 minutos de juego que he podido saborear, Super Mario Odyssey se me antoja un poco como un sueño hecho realidad, como la evolución más sensata de mi género favorito, el de los juegos de plataformas en 3D, un género en el que pocas desarrolladoras hacen ya incursiones.

Este precioso juego hereda todos los elementos que sus antecesores llevan años bordando: controles excepcionales, abundancia de acciones disponibles, un diseño de los niveles que incita a la exploración y piruetas acrobáticas. Pero también aporta aspectos novedosos y que suponen una evolución —un toque del ADN de las aventuras gráficas y una pizca de humor basado en autorreferencias— que encajan realmente bien en el conjunto.

Pero hay algo de este título que me irrita, así que pasemos a hablar de ello sin más rodeos, que es lo que hace el juego. En la introducción se establece que Bowser quiere casarse con la Princesa Peach, y la secuestra a ella y a la hermana menor de Cappy, la gorra viviente de Mario que le otorga poderes únicos enOdyssey.

El nuevo Super Mario podría ser uno de los mejores videojuegos del año

Se perpetua, pues, el trillado tema de la damisela en apuros por partida doble, pero bueno, hasta ahora es mi única queja sobre el juego. Peach era un personaje jugable de Super Mario 3D World, como Rosalina, por lo que revisitar nuevamente el tema del género en cierto modo es como estar dando un paso atrás.

 Se perpetua el trillado tema de la damisela en apuros por partida doble

Pero no emitiré mi sentencia final hasta haber terminado el juego, ya que, por ejemplo, Breath of the Wild hizo algo muy inteligente con otra de las principales princesas de Nintendo y, en vez de relegarla al papel de princesa vulnerable y llorona, la convirtió en el verdadero núcleo de la historia. Los avances del juego apuntan a lo contrario, pero bueno, todavía albergo esperanzas.

Después de acostumbrarme a los controles (y los señores de Nintendo se aseguraron de que en diversos momentos del juego usara el Pro-Controller, el sistema portátil y los mandos de movimiento Joy-Con), entré en lo que parecía una ciudad de sombreros, en la que te pones manos a la obra y aprendes a utilizar una nueva mecánica básica del juego: la de lanzar a Cappy contra diversos objetos y personajes para encarnarte en ellos y adquirir sus capacidades y habilidades.

Con este método, Odyssey explora en profundidad un concepto que en su día ya fue implementado brillantemente en Stacking, la infravalorada revisión de Double Fine del género tradicional de las aventuras gráficas de point and click.

En Stacking, encarnabas una matrioska en un mundo de muñecas con poderes especiales que te permitían resolver diversos rompecabezas. La idea consistía, básicamente, en hacer que el clásico sistema de inventario formara parte del mundo mismo: debías encontrar a la muñeca apropiada para resolver determinado problema, o una parte del mismo, y poder seguir avanzando. Muchos de los puzles incluso tenían varias soluciones posibles.

 Odyssey anima al jugador a experimentar y lanzar el sombrero a todo lo que pille

De forma similar, Odyssey anima al jugador a experimentar y lanzar el sombrero a todo lo que pille. La primera captura te pone en la piel de una rana que te permite alcanzar los lugares más elevados.

Una vez te sumerges en este reino de color y comida, las posibilidades son abrumadoras: convertirte en una bola de fuego para atravesar zonas de lava o poseer el cuerpo de un Hammer Bro lanzasartenes para destruir enormes bloques de queso (y cualquier enemigo que se ponga por delante). Puedes incluso transformarte en un gigantesco pedazo de carne que te permitirá cumplir un objetivo concreto.

 Una vez te sumerges en este reino de color y comida, las posibilidades son abrumadoras

Pese a mi breve experiencia con el juego, pude ver gran cantidad de caminos a seguir, todos ellos igual de válidos para obtener lunas, el equivalente de Odyssey a las clásicas estrellas. Personalmente, encuentro toda esa libertad para explorar y experimentar absolutamente fascinante.

Cuando jugué la demo, en la sala había varias personas de Giant Bomb, y pese a que todos jugábamos el mismo nivel, muchas veces no encontrábamos los mismos elementos. En varias ocasiones, alguien del equipo de Nintendo llamaba nuestra atención a la pantalla de otro jugador para que pudiéramos ver las cosas increíbles que pasaban en su partida. Así fue como pude ver a Mario convertirse en un trozo de carne gigante y el resto de jugadores pudo ver el curioso puzle en 2D con el que me topé en el Reino de Bubblaine.

El nuevo Super Mario podría ser uno de los mejores videojuegos del año

El nuevo Super Mario podría ser uno de los mejores videojuegos del año

No quiero inducir a pensar que esta es una “aventura al aire libre” como lo era Breath of the Wild, pero sí que representa un acercamiento menos restrictivo y más creativo a un género que necesitaba un soplo de aire fresco.

Se mantiene, por supuesto, el expresivo y fluido catálogo gestual de Mario, desde los golpes de trasero a los saltos triples, los saltos en plena carrera, los saltos con giros hacia atrás y contra las paredes. Un jugador que sepa lo que hace enseguida será capaz de montar combos increíbles, como viene siendo habitual desde 1996.

 Representa un acercamiento menos restrictivo y más creativo a un género que necesitaba un soplo de aire fresco

También contribuyen al conjunto los increíbles y preciosos detalles del juego. El mapa de cada mundo del juego se presenta como un folleto turístico con pequeñas informaciones (que contienen pistas y alguna que otra broma bastante graciosa) y bonitas fotos que llaman tu atención hacia los puntos de interés. ¡Y la ropa! En cada reino puedes comprarte sombreros y prendas nuevos. En el reino tropical de Bubblaine, claro está, me aseguré de hacerme con un bañador para que Mario pudiera corretear por ahí sin camiseta y con su gorro de explorador.

Por cierto, el bañador de Mario, oficialmente, se denomina “boxer shorts” en el juego y va acompañado del siguiente texto descriptivo: “Cómodos y frescos bóxers con un alegre estampado de setas”.

De nada.

Intenté arrancar a los presentes en la sala algún comentario respecto a la primera aparición sin camiseta de Mario, pero los compañeros se limitaron a reír y a comentar los tuits, uno de los cuales decía que Mario tenía “el cuerpo de padre definitivo”. Tendré que hablar con alguien del equipo artístico para hablar más en profundidad de, por ejemplo, los pezones de Mario. Os mantendré informados.

Super Mario Odyssey se lanza al mercado el 27 de octubre.

Publicado originalmente en Muelapp.com

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