Trampas del pensamiento que secretamente controlan nuestras vidas

Trampas del pensamiento que secretamente controlan nuestras vidas

Muchas veces, sin darnos cuenta, caemos en las trampas de nuestra propia conciencia, lo que a menudo nos obliga a tomar malas decisiones. Algunas son inofensivas, pero otras pueden hacernos pasar un mal momento. En este artículo te contaremos sobre esta clase de trampas.

En Genial.guru confiamos que saber identificarlas te ayudará a no dejarte engañar por tu propio pensamiento.

14. La doble moral

Muy a menudo tratamos de explicar el comportamiento de los demás por las dificultades y los problemas de su vida, pero la forma en que nos comportamos nosotros y los errores que cometemos, los justificamos por circunstancias que no dependen de nosotros. Errores de este tipo, pueden llevarnos a pensar que todos tenemos la misma clase de vida y, por lo tanto, juzgar fácilmente a los demás.

13. Discutir para ganar

Los científicos Hugo Mercier y Dan Sperber presentaron una teoría que dice que la gente ha aprendido a discutir para poder tener influenciar sobre el otro. La sociedad moderna sigue dependiendo de esto, por eso las personas no pueden detener una discusión, aún cuando ya no quedan argumentos. En la antigüedad, perder en una disputa significaba reducir las posibilidades de seguir viviendo, por eso continuamos discutiendo hasta el final.

12. Comparamos lo incomparable

A menudo comparamos cosas que son simplemente incomparables, por lo cual la relación causa-efecto se rompe. Por ejemplo, se cree que cuanto más grande sea un perro tanto más malo es. Pero estarás de acuerdo en que el tamaño de un perro no afecta de ninguna manera su carácter y su forma de comportamiento.

11. Confiar solo en los “suyos”

Desde la antigüedad, consciente o involuntariamente, dividimos a las personas en grupos. Confiamos más en aquellos con quienes estamos en el mismo grupo, por ejemplo, colegas o amigos, y tratamos a las personas que están fuera del mismo con cautela y desconfianza. Este fenómeno es designado por el término “favoritismo endogrupal”: las personas sobreestiman el valor de su grupo y las oportunidades de sus miembros a expensas de aquellos que les son poco conocidos.

10. Generalización excesiva

Si crees que cualquier cosa que resultó ser cierta alguna vez también será verdad en otro momento, entonces has caído en esta trampa. Si te ha engañado el vendedor de una tienda cercana, no significa que todos los vendedores vayan a tratar de engañarte.

9. La mayoría no puede equivocarse

Las personas tienden a creer en algo si saben que otros ya creen lo mismo. De aquí provienen las reglas de comportamiento aceptadas que se consideran normales dentro de un grupo. La tendencia de una persona a aceptar la opinión de un grupo es la razón por la cual se debe tener una visión crítica de las estadísticas.

8. Recordamos lo mejor sobre nosotros mismos

Las personas funcionamos de tal manera que pensamos y recordamos de nosotros mismos solo lo bueno (y a veces hasta adornado), sin siquiera darnos cuenta de ello. El ganador del Premio Nobel, Daniel Kahneman, dijo en una entrevista: “Es sorprendente lo raramente que las personas cambian de opinión. Y aún cuando lo hacen, ni siquiera se dan cuenta. Al cambiar su punto de vista, la mayoría ajusta su forma de pensar anterior, convenciéndose de que siempre han pensado de esta manera”.

7. El cerebro cree que en el futuro seremos otras personas

Según estudios, cuando nos imaginamos a nosotros mismos en el futuro, en el cerebro se activan las mismas partes que trabajan cuando pensamos en otras personas. En otras palabras, si se te pide que fantasees sobre cómo serás dentro de muchos años, involuntariamente te imaginarás a un extraño que poco tiene en común contigo.

6. Efecto Peltzman

Según esta teoría, la existencia de distintos dispositivos de protección y reglas de seguridad causa que una persona comience a sentirse invulnerable, lo que aumenta el riesgo de un accidente. Por ejemplo, si a un motociclista se le quita el casco, conducirá mucho más cuidadosamente que con el equipo de protección completo.

5. La trampa de la “expectativa positiva”

Esta trampa es común entre los amantes del juego: están seguros de que después de una serie de derrotas, la suerte necesariamente debe ponerse de su lado, y el próximo juego seguramente les traerá una gran ganancia. Del mismo modo funciona el concepto de los “períodos de la buena suerte”.

4. Frases rimadas

Cuando las personas ven eslóganes que riman, los perciben como más verdaderos. El mismo efecto tienen las frases “pegajosas”. Es por eso que muchas compañías a menudo usan este tipo de métodos para hacer que sus productos y servicios sean reconocibles y su publicidad memorable.

3. Siempre hay más malas noticias

Muchas veces, la gente le presta más atención a las malas noticias, y esto no significa que haya alguna clase de anormalidad. Los científicos creen que inconscientemente percibimos las noticias negativas como más importantes. Además, las malas noticias nos generan más confianza, quizás esto se deba a que las buenas nos parecen demasiado sospechosas y no tan interesantes.

2. Efecto IKEA

Los guantes más feos que nos ha tejido la abuela siempre nos causan una sonrisa y ternura, aunque en una tienda ni siquiera los hubiéramos mirado. Este es un buen ejemplo de cómo el llamado efecto IKEA se manifiesta en nuestras vidas. Según el mismo, muchas veces otorgamos un valor mucho mayor a las cosas con las que nosotros o nuestros familiares tienen alguna clase de relación.

1. La trampa de la superioridad sobre los demás

En un experimento, a las personas que conducen un automóvil se les pidió que comparasen sus habilidades de manejo con las habilidades de otros conductores. Prácticamente todos los participantes del experimento creían que sus habilidades eran “superiores a la media”. En la mayoría de los casos, las personas tienen una alta opinión de sí mismos y de sus destrezas. Exageran sus capacidades y el nivel de sus aptitudes, por lo que no se evalúan objetivamente.

¿Cómo evitar caer en estas trampas? Trata de suprimir a tiempo la influencia de los estereotipos y nunca confundas tus propios sentimientos con lo que te impone el mundo.

Foto de portada depositphotos

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